31 mayo 2007

Los caballeros del Zodiaco

Prometí a Mr. Forfy hacer una reseña de Zodiac en mi blog, y si lo dejo para más adelante corro el riesgo de olvidarme por completo de la película. Es que ahora tengo los exámenes y hay que hacer hueco :P

La verdad es que a estas alturas (fui a verla el fin de semana del estreno) ya casi he olvidado la sensación, que yo creo que es lo que cuenta, al salir de la sala. Pero no del todo. Sé que cuando salí por fin, la sensación fue de alivio, porque se había acabado y por fin podía saltar de aquella butaca que amenazaba con tragarme...

Como todo tiene sus cosas positivas y negativas, no voy a dar preferencia a ninguna de las dos y dejar la otra en el cajón. Por eso, diré que aprecio la genial ambientación, las patillas del policía y la mezcla tan buena de ficción y realidad. Las escenas en la comisaría me encantaron, y en general la primera hora de película me tuvo con los 5 sentidos puestos en ella.

Escena de Zodiac


Pero entonces cambió todo. Está claro que Fincher tenía toda la intención de transmitir al público la misma sensación de estancamiento y desesperación que tienen los personajes, y lo consiguió. Yo tenía las mismas ganas que los protagonistas de que encontraran de una vez al maldito asesino y acabáramos por fin. Y es que opino que se pueden transmitir cosas sin necesidad de castigar a quien lo ve con casi dos horas de género puff puro y duro, en el que lo único que pasa es el tiempo. Además, no sólo se diluye el sentido de la búsqueda, algo que atormenta a los personajes, sino que el sentido mismo del protagonista se pierde en los inicios. Nadie sabe por qué está obsesionado con Zodiac pero eso parece que da igual, y creo que un punto de inflexión como ése no se debe pasar por alto, que a fin de cuentas es él el que nos lleva de la mano por un mar de preguntas sin respuesta.

En fin, que dos horas de sueño y angustia por un tipo que no sabe por qué busca a Zodiac no me dejaron muy buena impresión, y creo que no volvería a verla. Está apareciendo la moda de pensar que en cuanto uno se aleja de los 90 minutos, mejora la calidad de la película, y no hay que engañarse. Al igual que pasa con los libros, es fácil extenderse, pero la verdadera obra maestra es la que no tiene una sola línea de más.

26 mayo 2007

Frikosas

Ayer, entre otras festividades, se celebraba el día del orgullo friki. Cosas de la vida, antes que te llamaran friki era casi un insulto, y hoy día parece que si no lo eres no tienes nada que aportar a la sociedad...

Tal vez por esta situación, mi madre me pide que no sea friski y mis amigos y compañeros de trabajo no me inducen a otra cosa más que a serlo... no porque ellos quieran, sino porque ya lo son :P ¿Qué harán de mí? Sólo el tiempo puede decirlo. Mientras tanto, aquí dejo este vídeo que me pasó Saricchiella ayer (sí, ella es de ésos que he dicho antes!), porque no hay nada mejor que los testimonios, y más cuando son de Tripod!


Conozco a uno que le pasó algo parecido...
Aquí está el genial videoclip :)


Y éste que ya conocíais (o deberíais!) porque lo tengo enlazado en mi lista "hay frikis entre nosotros".


Por eso me voy a comprar una DS a medias con mi novio :)

20 mayo 2007

Celebrando S. Pascual Bailón

Tengo que poner esto porque me lo enseñó Saricchiella el otro día y aún no lo he podido borrar de mi mente. Atención al malvado Dr. Enmascarado, que te provoca movimientos espasmódicos al ritmo de Jan Pehechan-Ho:



Si ya de por sí es escalofriante, presta atención a estos momentos que ponen los pelos de punta y el alma en vilo:

  • 00:32 La pobre criatura es acorralada por varios sujetos que la quieren exorcizar. En vez de conseguirlo, ella les contagia su baile de San Vito.
  • 00:40 Llegan los refuerzos del batallón de pavisosas, que además se han llamado para vestirse iguales. Lamentable.
  • 01:37 Quitarse el antifaz sólo empeora las cosas...
  • 02:00 Véase el efecto cíclope que muchas veces aparece en cómics y que por eso creíamos que era un tanto falso. Es que nunca lo habíamos visto hacer en la vida real.
  • 02:08 Miedito :S
  • 03:18 Más miedito: los zombies acuden a la llamada de su creador.
  • 03:27 La fuerza centrífuga está haciendo que las neuronas le salgan disparadas por las orejas, pero ella es feliz igualmente.
  • 04:01 Tras 4 minutos de sacudidas, la laca se da por vencida... se le escapa un minúsculo mechoncito de flequillo. El moño sigue aguantando contra viento y marea, como un campeón.
  • 04:20 Finalmente, el malvado villano nos muestra sus hipnóticos ojos... Maldito seas, Salazar!!


Umpf, creo que me he mareado :S :S :S

02 mayo 2007

Ahorrando tiempo

Hace poco me dejaron Momo, de Ende. Y ojalá lo hubiera leído antes.

En mayo comienza el sprint final, y entre un montón de prácticas y exámenes que empezar a estudiar, el trabajo y otras obligaciones, me siento atrapada como Gigi... Ya no tengo la ilusión que hace meses, me he dedicado todo este curso a ahorrar tiempo, y ya ni aunque quisiera podría volver atrás. Sólo puedo esperar a que llegue Julio y Momo (o las vacaciones) me salve :)

Mientras tanto, como ves estoy actualizando cada vez menos. Procuraré no dejarlo del todo, y hoy añado al Ciclo de Lecturas Granada Ed. una entrega especial. Estuve a punto de poner
este capítulo
entero, pásate por el enlace si quieres saber qué hacen los hombres grises... ¡Espero que te guste!




Las señoras callaron. Gigi se pasó la mano, agotado, por los ojos.

-Ya lo ves. A eso hemos llegado -dejó oír una risita amarga-. No puedo volverme atrás, ni aunque quisiera. Se acabó. Una cosa te puedo decir, Momo: lo más peligroso que existe en la vida son las ilusiones que se cumplen. Por lo menos, cuando ocurre como en mi caso. Ya no me queda nada con qué soñar. Ni siquiera entre vosotros podría volver a aprenderlo. Estoy tan harto de todo.

Miró por la ventanilla, triste.

-Lo único que todavía podría hacer sería cerrar la boca, no contar nada más, enmudecer, quizá hasta el fin de mi vida, pero por lo menos hasta que se me hubiera olvidado y volviera a ser un pobre diablo desconocido. Pero pobre, y sin ilusiones... No, Momo, eso será el infierno. Por eso prefiero quedarme donde estoy. También es un infierno, pero por lo menos es cómodo... ¡Qué tonterías estoy diciendo! No podrás entenderlo.

Momo sólo le miraba y entendía que estaba enfermo, mortalmente enfermo. Intuía que los hombres grises no eran ajenos a ello. Pero no sabía cómo ayudarle cuando él mismo no lo quería.

-No paro de hablar de mí mismo -dijo Gigi-. Cuenta ahora, por fin, qué te ha ocurrido a ti mientras tanto, Momo.

En ese momento, el coche paró ante el aeropuerto. Todos se apearon y corrieron hacia la terminal. Allí ya esperaban a Gigi algunas azafatas uniformadas. Unos periodistas le fotografiaban y le hacían preguntas. Pero las azafatas le daban prisa, porque el avión tenía que despegar en pocos minutos.

Gigi se inclinó hacia Momo y la miró. De repente se le llenaron los ojos de lágrimas.

-Escúchame, Momo -dijo en voz tan baja que los demás no pudieran oírlo-, quédate conmigo. Te llevo conmigo en este viaje y a todas partes. Vivirás conmigo en mi hermosa casa y vestirás de seda y terciopelo como una princesa de verdad. Sólo tendrás que escucharme. Puede que entonces se me vuelvan a ocurrir cuentos de verdad, como los de antes, ¿te acuerdas? Sólo tienes que decir que sí, Momo, y todo se arreglará. Por favor, ayúdame.

A Momo le habría gustado ayudar a Gigi. Le dolía el corazón por ello. Pero sentía que ése no era el buen camino, que Gigi tenía que volver a ser Gigi y que no le serviría de nada el que ella dejara de ser Momo. También sus ojos se llenaron de lágrimas.

Momo. Michael Ende.