02 mayo 2007

Ahorrando tiempo

Hace poco me dejaron Momo, de Ende. Y ojalá lo hubiera leído antes.

En mayo comienza el sprint final, y entre un montón de prácticas y exámenes que empezar a estudiar, el trabajo y otras obligaciones, me siento atrapada como Gigi... Ya no tengo la ilusión que hace meses, me he dedicado todo este curso a ahorrar tiempo, y ya ni aunque quisiera podría volver atrás. Sólo puedo esperar a que llegue Julio y Momo (o las vacaciones) me salve :)

Mientras tanto, como ves estoy actualizando cada vez menos. Procuraré no dejarlo del todo, y hoy añado al Ciclo de Lecturas Granada Ed. una entrega especial. Estuve a punto de poner
este capítulo
entero, pásate por el enlace si quieres saber qué hacen los hombres grises... ¡Espero que te guste!




Las señoras callaron. Gigi se pasó la mano, agotado, por los ojos.

-Ya lo ves. A eso hemos llegado -dejó oír una risita amarga-. No puedo volverme atrás, ni aunque quisiera. Se acabó. Una cosa te puedo decir, Momo: lo más peligroso que existe en la vida son las ilusiones que se cumplen. Por lo menos, cuando ocurre como en mi caso. Ya no me queda nada con qué soñar. Ni siquiera entre vosotros podría volver a aprenderlo. Estoy tan harto de todo.

Miró por la ventanilla, triste.

-Lo único que todavía podría hacer sería cerrar la boca, no contar nada más, enmudecer, quizá hasta el fin de mi vida, pero por lo menos hasta que se me hubiera olvidado y volviera a ser un pobre diablo desconocido. Pero pobre, y sin ilusiones... No, Momo, eso será el infierno. Por eso prefiero quedarme donde estoy. También es un infierno, pero por lo menos es cómodo... ¡Qué tonterías estoy diciendo! No podrás entenderlo.

Momo sólo le miraba y entendía que estaba enfermo, mortalmente enfermo. Intuía que los hombres grises no eran ajenos a ello. Pero no sabía cómo ayudarle cuando él mismo no lo quería.

-No paro de hablar de mí mismo -dijo Gigi-. Cuenta ahora, por fin, qué te ha ocurrido a ti mientras tanto, Momo.

En ese momento, el coche paró ante el aeropuerto. Todos se apearon y corrieron hacia la terminal. Allí ya esperaban a Gigi algunas azafatas uniformadas. Unos periodistas le fotografiaban y le hacían preguntas. Pero las azafatas le daban prisa, porque el avión tenía que despegar en pocos minutos.

Gigi se inclinó hacia Momo y la miró. De repente se le llenaron los ojos de lágrimas.

-Escúchame, Momo -dijo en voz tan baja que los demás no pudieran oírlo-, quédate conmigo. Te llevo conmigo en este viaje y a todas partes. Vivirás conmigo en mi hermosa casa y vestirás de seda y terciopelo como una princesa de verdad. Sólo tendrás que escucharme. Puede que entonces se me vuelvan a ocurrir cuentos de verdad, como los de antes, ¿te acuerdas? Sólo tienes que decir que sí, Momo, y todo se arreglará. Por favor, ayúdame.

A Momo le habría gustado ayudar a Gigi. Le dolía el corazón por ello. Pero sentía que ése no era el buen camino, que Gigi tenía que volver a ser Gigi y que no le serviría de nada el que ella dejara de ser Momo. También sus ojos se llenaron de lágrimas.

Momo. Michael Ende.

5 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Tranqui por no publicar tan amenudo, es normal en la vida en que vivimos, con tal de que lo sigas manteniendo vivo, basta ;)

Ánimo con tus estudios, y fuerza para afrontar la recta final!!

Ya sabemos que marcha atrás no se puede ir, y es lógico que la ilusión la pierdas, no es una constante, ni algo que puedas mantener siempre ahí, pero no te desanimes, encontrarás la forma de recuperarla, siempre quedan cosas por las que luchar, aprender o soñar... Así que, ya aparecerá lo que te devuelva esa ilusión, tiempo al tiempo ;) A veces aparece sin buscarlo, estate atenta!!!!

Mucho ánimo, y suerte, un besito!!

señor austin powers dijo...

que grande momo...te eh contando la historia de mi tortuga Momo??. Murio.... yo tuve algo que ver...

forfy dijo...

TROLL WARNING (!)

P.d-sin-offtopic: Uno de mis libros favoritos, sin duda.

Powers, cuente la historia de su tortuga!

saricchiella dijo...

esto ya es demasiado... uno de mis libros más favoritos, y yo sin comentar aún... ¬¬ no tengo perdón.

Mi parte preferida de pequeña era el principio, cuando todos se encargan de que tenga una casa y le regalan el abrigo tan suyo ^^ y Gigi, y la historia de la princesa y la luna... y, de mayor... una vez que has visto una flor horaria no la olvidas :)

Me alegro mucho de que te gustara!! :D
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Despacio... despacio... parece que Casiopea me está llevando a algún sitio al fin... ^^

estrella dijo...

El tiempo apremia, así que aquí van mis aceleradas respuestas a vuestros comentarios!

Mari Carmen: Gracias por los ánimos :D A estas alturas ya me estoy agobiando a muerte, y me están volviendo todos los horribles tics (el tic de estómago es de lo peor :S). Espero tener buenas noticias que contar cuando acabe!! :D
Muchos besos!

Señor Austin Powers: Cuente la historia de su tortuga!! :D

Dark Girl: He borrado tu comentario, pero he dejado uno en tu blog ;)

Forfy: Ahora, también de los míos :D Y tranquilo, algún día tendrás tu troll... o no! XD

Saricchiella: Uf, a mí me han gustado muchas partes, pero creo que me quedo con el capítulo 10 (el del enlace) como uno de los mejores :)
Tú sigue a Casiopea, que aunque parezca que va despacio avanzas más de lo que parece! ^_^
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