10 junio 2008

Puaggg

Hay dos cosas que me dan mucho, mucho, mucho asco: los bichos, y lo que está muerto. Los bichos muertos es lo que más asco me da del mundo, me entra repelús sólo de pensarlo.

Lo cierto es que hay bichos que son bastante asquerosos: las cucarachas, por ejemplo. Las moscas también me dan bastante asco, tienen esas tripillas blancas que pringan al espachurrarlas. Puaggg... Hay otros que, no ya tan asquerosos, suponen una amenaza para la integridad física, como los mosquitos. Con ésos no hay que tener piedad. Lo que pasa es que también hay bichos que parecen tan inocuos e inofensivos que apelan a nuestros sentimientos más hippies y les dejamos vivir en paz. Como esos bichillos que se pegan a las camisetas amarillas en verano, que si los intentas quitar se revientan y te ensucian la camiseta. O como esas pequeñas polillas que realmente se llaman tortrix y en mi casa llamamos palomitas:


tortrix

Pues bien, aprende esto: ningún bicho es inocuo e inofensivo. Por casualidades de la vida, en cierto momento coincidieron en mi casa dos palomitas que intimaron y decidieron poner huevecillos en el falso techo de mi cocina. Desde entonces, tenemos generaciones sucesivas de palomitas y gusanitos caminando por el techo. Y no me queda más remedio que abandonar mis escrúpulos y matarlos en cuanto veo aparecer alguno. Es casi una obsesión, da igual lo que estemos haciendo, si mi hermana o yo vemos uno saltamos sobre una silla servilleta en mano para acabar con ellos de una vez.

Es desesperante, sí... pero las obsesiones nunca son buenas, y esta es la segunda enseñanza de hoy. Voy a contar algo muy traumático que espero no tener que volver a vivir nunca más.

Una noche, estaba preparándome un filete de pescado en la freidora, tan tranquilamente. En eso, llegó mi hermana a la cocina, y al instante detectó a una palomita. Rápidamente, le dio un golpe seco y la palomita cayó... en la freidora, junto a mi pescado.


¡¡¡¡PUAGGGGGGG!!!!

02 junio 2008

Planes

Hace un par de días recibí un correo de Vishnú. El filtro antispam de Gmail lo metió en la papelera, y yo no soy quién para contradecirle porque él siempre lleva razón y yo sólo ocasionalmente, así que me quedé sin leerlo. Aunque por el asunto, tenía pinta de que Vishnú quería concederme algún tipo de don o algo así.

El caso es que me acordé de que llevaba un tiempo sin escribir aquí. Entre que ya tengo casi todos los trabajos acabados y mi único examen es a finales de mes, me da por pensar que ahora me toca escribir la memoria de mi proyecto y se me pasan las ganas de bloguear.

Este proyecto, que acaba en junio, es el futuro más cierto que tengo por el momento. He hecho y rehecho planes a corto y largo plazo tantas veces, que ha llegado un punto en el que ni siquiera sé qué voy a estar haciendo dentro de dos meses. ¡No digamos ya dentro de un año! Como me da cosa hablar de proyectos futuros porque siempre pasa algo y al final se va todo al garete, intento no hacerlo demasiado... Eso sí, una cosa es segura:


¡Seguro que el curso que viene tampoco puedo estudiar alemán! :(